Entre la vida y la muerte

Una abeja reina con sus abejas. Si alguna vez
encuentras un enjambre de abejas no llames
a la policía ni a los bomberos, llama a un experto
en abejas, un apicultor. Para llevarse a las abejas
el apicultor tomará a la abeja reina, la pondrá en
una caja y todas las abejas se irán con ella. Habrás
salvado la vida a un enjambre y ellas polinizarán
haciendo posible la comida que te comes.
El cine

Frente a mí hay unos cineastas. Conversan sobre el guión de su nueva película. La inconsciencia enfocada en hacer algo sin sentido es el peor de los caminos.

Todos vestidos de negro, de oscuro, hablan sobre su guíon. Su imaginación se parece a una persona perdida que no sabe a donde va.

Sus elecciones son si al divorciarse el protagonista pegará a su mujer o si solamente la demandará. También consideran si la hija del protagonista, que tiene depresión, se suicidará o simplemente se hará drogadicta. -Podría entrar un asesino en serie en su habitación. ¿No?. Comenta uno de ellos.

Decía un amigo cineasta, que el problema del cine moderno es que hacer películas con contenido necesita mucho esfuerzo y a veces, también un gran presupuesto. Por esto, muchos directores han elegido meter violencia, sangre y sexo porque es fácil, seguro y además sale barato. Estos cineastas, no todos, sino los que tengo enfrente, son un gran ejemplo de esto. Lo suyo no es arte, es una apología inconsciente de la violencia extrema y enferma.

Inconsciente según el diccionario académico de la lengua tiene tres significados:
1. adj. Que no se da cuenta del alcance de sus actos. U. t. c. s.
2. adj. Que está privado de sentido.

3. m. Psicol. Sistema de impulsos reprimidos, pero activos, que no llegan a la conciencia.

Lamentablemente, la inconsciencia gobierna el mundo en nuestros días. ¿Cómo va a funcionar una sociedad donde personas inconscientes guían a los demás? Cuando hay ignorancia, incluso las buenas intenciones son negativas. Cuando se ayuda sin conocimiento, la ayuda no sirve de nada, hace un daño incalculable. Un ejemplo de lo que digo lo acabo de grabar con mi teléfono celular hace unos minutos.

Una abeja reina con sus abejas. Si alguna vez encuentras un enjambre de abejas no llames a la policía ni a los bomberos, llama a un experto en abejas, un apicultor. Para llevarse a las abejas el apicultor tomará a la abeja reina, la pondrá en una caja y todas las abejas se irán con ella. Habrás salvado la vida a un enjambre y ellas polinizarán haciendo posible la comida que te comes.
Una abeja reina con sus abejas. Si alguna vez
encuentras un enjambre de abejas no llames
a la policía ni a los bomberos, llama a un experto
en abejas, un apicultor. Para llevarse a las abejas
el apicultor tomará a la abeja reina, la pondrá en
una caja y todas las abejas se irán con ella. Habrás
salvado la vida a un enjambre y ellas polinizarán
haciendo posible la comida que te comes.
En la esquina de una calle de la Roma, en la calle Jalapa, he encontrado a los bomberos en una emergencia. En un árbol había un gran enjambre de abejas y los vecinos habían pedido que vinieran a destruir el panal.

La intención de estos bomberos es la de ayudar, la de hacer un bien a la comunidad, pero claro, cuando no se sabe cómo ayudar las acciones se pueden volver contraproducentes.

En un mundo en que las abejas están en serio peligro de extinción ¿No sería más lógico que las personas hubieran llamado a los bomberos para que salvaran a las abejas? Sabiendo que si las abejas se extinguen no habría polinización y nos moriríamos de hambre. ¿No tendría más sentido salvarlas para salvarnos a nosotros mismos que dependemos de ellas?

Pero nadie ha llamado a los bomberos para que salven a las abejas, por supuesto, los han llamado para que las maten. Matar abejas hoy es una forma de suicidio. Y digo suicidio porque cuando haces algo que va contra tu propia vida, seas consciente o no, es un tipo de suicidio.

La ignorancia, a estas alturas, empieza a ponerse nerviosa y a hacer muchas preguntas: ¿Llamar a los bomberos para que rescaten a las abejas? ¿Está insinuando esta persona que no se debería hacer nada y habría dejar a las abejas para que ataquen a las personas?.

Y en medio de este panorama están los bomberos. Por un lado los vecinos piden que las maten y por otro sus jefes presionan con hacerlo porque hay que atender a los ciudadanos con rapidez. Estos bomberos ejecutarán la órden y matarán a los valiosos insectos. Llegados a este punto surge una pregunta importante: ¿Quién o quienes son los culpables de esto que está sucediendo?

¿Se podría culpar a los bomberos por semejante ataque contra la humanidad y contra la naturaleza? ¿O se podría culpar a los políticos por ordenar matar a estos valiosos insectos? ¿O es la culpa de los vecinos y los dueños de los restaurantes por exigir su exterminio? La respuesta es sencilla, ninguno de ellos es culpable. Los culpables de este absurdo son su ignorancia y su inconsciencia.

Uno de los vecinos, muy apenado, nos cuenta que esas abejas han estado unos días ahí y que no han atacado a nadie, que porqué las matan. Algunos de los vecinos se ríen de él y muestran su satisfacción cuando el chorro de agua a presión comienza a destruir el panal.

Y yo me pregunto: ¿Cómo puede ser divertido ver matar a miles de abejas de las que depende tu propio alimento? ¿Cómo puede alegrar a alguien que exterminen un panal de abejas cuando estos insectos están al filo de la extinción? Puede que la mente sea un don precioso pero cuando no se usa correctamente se vuelve contra su poseedor y se convierte en el arma de su propia destrucción.

Cuando un vecino pide a los bomberos que no maten a las abejas, que busquen otra solución, unas vecinas, que son tres y traen ropa de ver telenovelas, salen a mirar. Otros, piden al vecino que deje a los bomberos trabajar, ya que no se puede hacer otra cosa. Tan persistentes son la inconsciencia y la ignorancia de estos vecinos que acaban convenciendo a todos de que realmente la única solución es matar a las abejas.

¿Y qué piensas tú? ¿Crees que se podría solucionar este problema sin matar a las abejas?¿Existirá otra forma de arreglarlo? La respuesta es sí y la solución es bastante simple. Lo que parece imposible para el ignorante es fácil para el que tiene el conocimiento.

Si el cuerpo de bomberos tuviera una lista de teléfonos de apicultores profesionales, alguno de ellos vendría y sin necesitar ni siquiera usar traje protector o guantes buscaría a la abeja reina, la metería en una caja y en menos de una hora todas las abejas le seguirían. En breve espacio de tiempo la calle estaría despejada y la humanidad hubiera ganado un enjambre de abejas polinizadoras. Cuando tomamos una decisión hacemos siempre una simple elección: Elegimos entre la vida y la muerte. El conocimiento da la vida y la ignorancia mata.

Se acerca el atardecer. Los cineastas siguen creando sus fantasias violentas Su violencia sin conciencia sigue diseñando caminos a ninguna parte donde sus espectadores se perderán. Ellos si han elegido su camino: el de la inconsciencia. Elegir el camino de la violencia siempre es elegir el camino de la muerte y siempre lleva a la autodestrucción.

Otro día más lo único que puedo hacer es observar la destrucción de la vida. Otra vez solo puedo observar como la ignorancia se impone, implacable, a la vida. La misma ignorancia e inconsciencia que cada día, sin que nadie se atreva a cuestionarlas, arrastran a la humanidad a un absurdo precipicio.

Pero al final, no todo se ha perdido, la vida me ha enseñado una lección muy importante por la que tengo que dar las gracias. He descubierto algo muy importante: Cuando hay consciencia y conocimiento caminamos hacia la vida y cuando hay ignorancia e inconsciencia nos dirigimos hacia la muerte. Y me pregunto: ¿Cual de los caminos has elegido tú?


A continuación comparto un video donde puedes ver como fué el momento cuando exterminaron a las abejas en la historia anterior, y más abajo dos audiovisuales sobre las abejas que espero que te ayuden a conocer mejor estos fascinantes insectos de los cuales depende nuestra supervivencia.

El momento en que los bomberos comenzaron a exterminar a las abejas


Compartimos un mismo destino. Una historia sobre las abejas


La abeja reina. El secreto de la eterna juventud


Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.