Viaje al Centro del Universo. Parte 6: Descartando a Descartes

La fuerza de la acción

Paseando por Real de Catorce escuchamos a unos perritos llorando. Caminamos unos metros y encontramos con dos cachorros pequeños. Los perritos nos reciben muy contentos y juguetones moviendo las colas y lamiéndonos las manos. Que hermoso es poder jugar con los animales.

Los dos cachorritos de Real de Catorce. Les llevamos un recipiente nuevo para el agua y pusimos un cartel que decía "tenemos sed" junto a ellos. Confiamos en que las personas que pasan cada día por esa calle se animen a cuidar también de ellos y que la buena onda que les dejamos los ayude a vivir en un lugar mejor.
Los dos cachorritos de Real de Catorce.
Les llevamos un recipiente nuevo para
el agua y pusimos un cartel que decía
"tenemos sed" junto a ellos. Confiamos
en que las personas se animen a cuidar
de ellos y que la buena onda que les
dejamos los ayude.
Cada vez que quiero irme los perritos se ponen a llorar y a ladrar, quieren que los lleve conmigo. Aunque no hablen se les entiende perfectamente.

Cuando la emoción del primer encuentro con los cachorros baja, me doy cuenta de que los animales están un estado deplorable.

Están amarrados con una cuerda muy corta a unos ladrillos sin poder apenas moverse, no les queda comida y tampoco tienen agua.

Me gustaría ayudarlos pero no puedo llevarlos en nuestro viaje. Tampoco puedo liberarlos porque seguro que tienen dueño, que aunque no los cuide como debiera, tiene derecho sobre sus vidas.

Como en todos los lugares desérticos, las temperaturas de Real de Catorce son extremas, hace mucho frío en la noche y mucho calor durante el día. Me doy cuenta de que estos cachorros no pueden cubrirse del sol y tampoco tienen agua. Me pregunto cuánto tiempo llevarán sin beber.

Hacemos lo único que está en nuestras manos. Les compramos una botella de agua y se la ponemos para que puedan beber. Los pobres cachorros estaban tan sedientos que se lo beben todo.

Después les compramos un recipiente de barro más y colocamos un mensaje escrito en un trozo de cartón que dice: "Tenemos sed". Esperamos que las personas, al ver el cartel, les den agua para beber.

Y es aquí donde descubrimos la gran fuerza que tiene una pequeña acción. En lugar de buscar culpables de la situación de los cachorros o enfadarnos, hemos decidido actuar en la medida de lo posible. Poniendo el cartel y comprándoles un recipiente nuevo marcará la diferencia.

San Francisco de Asís (1181-1226)escribió que  el hombre debe entender el verdadero mensaje  de Dios para con sus animales, debe ponerse en  el lugar de aquellos animales desamparados,  abandonados y maltratados, sólo así habrá paz,  de lo contrario llegará el día en que los hombres  verán con sus propios ojos como se contamina  y muere su entorno y abusaran no solo de los  animales sino tambien de sus pares humanos. La imagen de San Francisco de Asís sentado es la más venerada de Real de Catorce.
San Francisco de Asís (1181-1226)escribió
que "el hombre debe entender el verdadero
mensaje de Dios para con sus animales,
debe ponerse en el lugar de aquellos
animales desamparados, abandonados y
maltratados, sólo así habrá paz, de lo
contrario llegará el día en que los hombres
verán con sus propios ojos como se
contamina y muere su entorno y abusaran
no solo de los animales sino también de
sus pares humanos." La imagen de San
Francisco de Asís sentado es la más
venerada de Real de Catorce.
Al regresar al día siguiente, comprobamos que las acciones, aunque sean pequeñas, son semillas que producen sus frutos. 

Alguien ha ordenado el espacio donde estaban, su plato está lleno de comida y tienen suficiente agua.

Uno de los cachorros se ha liberado de la cuerda y está suelto. Nos alegramos de que sigue junto a su hermano que sigue amarrado.

Cada día, mañana y tarde visitamos a los cachorros para asegurarnos que tienen lo que necesitan y jugar con ellos.

No hemos conseguido darles la libertad pero nuestra pequeña acción no ha sido un fracaso, para ellos ha marcado una diferencia.

Cada vez que veo a animales maltratados recuerdo la placa que vi hace años en el Convento de San Esteban de Salamanca, España. Un lugar de la orden de los dominicos, grupo muy relacionado con la brutal y tristemente famosa inquisición.

La placa mostraba una lista que comparaba los pecados capitales con los animales, en ella cada vicio o pecado era asociado a un animal. Y así el perro era un pecado, el lobo otro, etc Me impactó ver un ataque a la naturaleza tan despiadado y un trato tan injusto hacia los animales.

Entonces pensé que si la iglesia, que es la encargada de los principios morales de la sociedad occidental, trata a la madre naturaleza de esta forma y acusa a los animales de ser la encarnación del pecado: ¿Podríamos extrañarnos de que nuestra civilización occidental esté destruyendo a la naturaleza en nuestro planeta?

Haciendo justicia, hay que mencionar que no toda la iglesia católica fue así.  San Francisco de Asís (1181-1226) escribió que "el hombre debe entender el verdadero mensaje de Dios para con sus animales, debe ponerse en el lugar de aquellos animales desamparados, abandonados y maltratados, sólo así habrá paz, de lo contrario llegará el día en que los hombres verán con sus propios ojos como se contamina y muere su entorno y abusaran no solo de los animales sino también de sus pares humanos."

Y hoy, más de ochocientos años después, como nos avisó el santo, vemos como nuestro entorno está siendo contaminado, la vida salvaje está muriendo a nuestro alrededor y los que tienen el poder abusan sin piedad de los que no lo tienen.

Llego a la iglesia del pueblo y me encuentro frente a la escultura de San Francisco y me pregunto qué pasaría si este santo volviera a nacer y observara el mundo en el que vivimos hoy.

Un mundo en el que la iglesia ve a los animales como símbolos del pecado y que la festividad en su honor es una excusa para comer y beber mientras que la mayoría ignora completamente sus enseñanzas.

Una de las veces que dimos de beber a los dos cachorritos. Nuestra acción fue llevarles un recipiente para su agua y poner un cartel de "tenemos sed" junto a ellos. Confiamos en que las personas que pasen cada día por esa calle vean el cartel y cuiden de los cachorros.

El potrillo

Un jinete guía a un caballo con las riendas al atardecer en Wirikuta, tierra sagrada de los indígenas Wixárica, en Real de Catorce
Un jinete con un caballo al atardecer 
en Wirikuta, tierra sagrada de los 
indígenas Wixárica o Huicholes
A la mañana siguiente, tras visitar a los cachorros, nos hemos adentrado a pie en Wirikuta, tierra sagrada indígena.

Son las tres de la tarde y hace un fuerte calor. Hemos parado a descansar en un lugar alto con vistas a un gran valle.

Tendido a la sombra de un cactus grande, casi dormido y con el sombrero tapándome la cara, escucho el sonido de un animal acercándose. Tenemos un visitante inesperado.

Un potro, un caballo jóven, ha venido a vernos con curiosidad. Es un momento mágico, un momento emocionante. No es necesario que nos hable, comprendemos la nobleza del animal y sus sanas intenciones. Sus ojos muestran lo que llamamos curiosidad.

Observando al potrillo recuerdo un encuentro parecido que me sucedió este mismo año. En España, mientras conversaba con Fernando Mulero, un sabio agricultor de mi pueblo natal, un burro se nos acercó al otro lado de una cerca.

Pregunté a Fernando si el animal se habría acercado porque tenía hambre. Respondió sonriendo que no, que el animal tenía comida de sobra, que sólo venía buscando compañia.

Me contó que el burro venía a visitarlo muchas tardes mientras trabajaba y se quedaba con él hasta que se iba, afirmó que toda su vida habia convivido con animales y había aprendido que ellos son como los seres humanos y les gusta estar acompañados.

Y ahí estaba el potro, como el burro que conocí unos meses atrás, parado frente a nosotros mirándonos lleno de curiosidad y compartiendo una experiencia con nosotros: La de descubrir algo nuevo.

El joven potro se va corriendo hasta su madre dando saltos de alegría por haber vivido una experiencia nueva y nosotros, igual de contentos que él, seguimos nuestro camino por el desierto.

El potrillo que nos visitó en Wirikuta, en el desierto de la Sierra de Catorce


Cómo las personas, los animales tienen sentimientos y sienten curiosidad por conocer cosas nuevas. 
Tras estar unos minutos con nosotros el potro regresó jugando y dando saltos con su madre.


Descartando a Descartes

El caballo que encontramos triste y recostado. San Francisco de Asís (1181-1226) escribió que el hombre debe entender el verdadero mensaje de Dios para con sus animales, debe ponerse en el lugar de aquellos animales desamparados, abandonados y maltratados, sólo así habrá paz, de lo contrario llegará el día en que los hombres verán con sus propios ojos como se contamina y muere su entorno y abusaran no solo de los animales sino tambien de sus pares humanos.
El caballo que encontramos triste
y recostado. San Francisco de Asís
(1181-1226) escribió que "el hombre
debe entender el verdadero mensaje
de Dios para con sus animales, debe
ponerse en el lugar de aquellos
animales desamparados, abandonados
y maltratados, sólo así habrá paz, de
lo contrario llegará el día en que los
hombres verán con sus propios ojos
como se contamina y muere su entorno
y abusaran no solo de los animales
sino tambien de sus pares humanos."
Poco después de nuestro encuentro con el potro, nos toca volver a una triste realidad: la forma tan cruel en la que los seres humanos humanos tratan a los animales.

En el pueblo nos encontramos a un caballo acostado. El animal está visiblemente deprimido y triste. Se le ven las costillas y está acostado en el suelo sobre sus propios excrementos y orines, en el mismo lugar donde le ponen de comer.

Ver al caballo me hace acordarme del potrillo, y pienso que cuando crezca es muy posible que lo traten de la misma forma que al animal que tenemos delante.

La tristeza del caballo me recuerda una escena aun más trágica que observé mientras hacía un reportaje en la romería de la Virgen del Rocío, en Andalucía, al sur de España.

Mientras caminaba por las afueras de la aldea del Rocío encontré a un caballo al que las correas de una carreta le habían dañado seriamente y tenía marcadas unas correas en la piel, estaba con la carne viva y visiblemente agotado. Pareciera estar a punto de morir.

Mientras observaba al caballo herido y agotado llegó su dueño, muy borracho, cargando un vaso de plástico con alcohol y comenzó a golpearlo para que se levantara. A su lado, la que parecía su novia, también bebiendo, se reía a carcajadas.

Entonces observé la ermita de la Vírgen del Rocío y me pregunté qué tendría que ver lo que yo tenía delante con Dios. La iglesia católica dice que el ser humano es superior a los animales porque Dios le dio alma y lo hizo a su imagen y semejanza.

Observando como maltrataban al animal gravemente herido pensé: ¿Quién es el verdadero animal?¿Quién es el que realmente no tiene alma? Las personas totalmente borrachas que golpean a un animal extenuado y gravemente herido: ¿Están hechos a imagen y semejanza de Dios?

Según Descartes padre de la filosofía
moderna europea los animales son
como máquinas y no pueden sentir
dolor. Estas ideas han servido como
excusa durante siglos para abusar
de los animales. Desde entonces y
hasta ahora los animales han sido
objeto de experimentos científicos
de una extrema brutalidad.
La gente que estaba cerca, casi todos borrachos, parecían no ver lo que sucedía o no les importaba.

No pude evitar primero sentir una gran rabia y después ponerme a llorar viendo aquel pobre caballo casi muerto recibiendo los golpes y las burlas de aquellas personas.


Fue un momento importante de mi vida porque esa noche tomé la decisión de dedicar el tiempo que me fuera posible a concienciar a las personas de que los animales son como nosotros, que también sienten y tienen alma,

Comencé a estudiar de donde puede proceder el trato tan brutal que dan los seres humanos a los animales y a la naturaleza. Y muy pronto descubrí uno de los motivos más importantes: Las ideas del tristemente famoso filósofo francés René Descartes, elegido, para desgracia de la humanidad, como el padre de la Filosofía Moderna.

Las opiniones de este señor Descartes, junto con las de la iglesia de una naturaleza pecadora, fueron fundamentales para construir la mentalidad que está desembocando en la extinción de los animales salvajes y la destrucción de la madre naturaleza.

Según este oscuro personaje "Sólo el ser humano tiene alma. Los animales pertenecen plenamente a la realidad extensa. Su vida y sus movimientos se realizan mecánicamente". Y como para Descartes los animales eran máquinas,  sus llantos y sus lamentos no eran pruebas científicas de que sintieran dolor.

San Francisco de Asís dijo:“He visto
hombres agrediendo a sus hermanos
solo por ser de otro color y matando
y devorando sin compasión a otras
criaturas de Dios solo por verlas
diferentes y creerlas inferiores.
He visto hombres encadenándo y
privándo de su libertad a seres vivos
solo para su goce y diversión, Y los
Domingos van a la Iglesia agradecidos,
prometiéndole amor eterno a Dios y
suplicándole para que se acaben
las peleas, matanzas e injusticias para
los más desprotegidos, cuando ellos
mismos las desatan y yo me pregunto
¿Estarán ellos conscientes del pecado
que cometen en prometer en vano
fidelidad a Cristo cuando destruyen
su naturaleza de la cual ellos mismos
forman parte? ” Hoy, ochocientos
años después, sus palabras todavía
tienen vigencia y sus enseñanzas
nunca fueron realmente escuchadas.
Las personas que acaban atrapadas en sus propios pensamientos, como Descartes acaban creyendose sus propios cuentos y los ponen en práctica.

Es por esto que llego a viviseccionar animales vivos, cortando en pedazos a los animales vivos.

Opinaba, este personaje, por ejemplo, que sacarle el corazón de un perro vivo no era ningún problema porque los gritos y aullidos que daban eran puramente "mecánicos" y no eran de dolor.

En su fanatismo estaba tan convencido de que los animales eran máquinas que ni siquiera oía sus gritos de dolor cuando los torturaba.  

Existir este hombre puede que existiera, pero pensar, no parece que pensara, al menos de forma racional.

Para que juzgues tu mismo si Descartes estaba o no equivocado puedes oír el sonido de unos pequeños chivos que lloran mientras que están siendo separados de sus madres y los llevan al matadero.  
 (Sonidos procedentes de la página www.freesound.org)

¿Ya oiste a unos corderos llorar?¿Qué opinas? ¿Crees que esas criaturas no sienten dolor?

A Descartes esos gritos y llantos de los animales que diseccionaban vivos sus colegas los "científicos" no le parecían "pruebas científicas" de que estos animales sintieran dolor y sufrieran. ¿Qué piensas tú sobre esos llantos?

Tristemente, justificadas por las opiniones de este personaje hoy mismo se cometen muchas atrocidades en nombre de la ciencia.

Las instituciones que afirman hoy que los animales son inferiores o no tienen alma, son las mismas que afirmaban hasta hace muy poco que los indígenas americanos no tenían alma y que se les podía tratar como animales.

Y la pregunta es: ¿Cómo vamos a lograr una sociedad mentalmente sana teniendo como padre de la filosofía moderna a una persona tan sádica, irracional y cínica como Descartes?  

Creo que si queremos salvar al planeta de su destrucción y evitar la extinción de los animales es fundamental una nueva filosofía que esté basada en la armonía con la naturaleza.

No creo que se pueda salvar a la naturaleza y a los animales basando nuestra filosofía en las ideas de alguien que tenía un concepto tan cruel y erróneo de los animales. Por eso, propongo que para cambiar nuestro mundo comencemos descartando a Descartes.

A continuación un audiovisual con sonidos bajados de internet que recogen el llanto de unos 
chivos que son separados de sus madres para ser llevados al matadero. (www.freesound.org)


(Crédito sonidos: www.freesound.org)

Aclaración: Mi intención no es criticar el hecho que se maten animales para alimentar a personas, en la misma naturaleza los animales matan para sobrevivir. Al publicar estos audios busco que las personas comprendan que los animales sienten dolor y que por eso deberíamos tratarlos siempre con respeto, y más a la hora de sacrificarlos. Los animales, como los seres humanos, no sufren más o menos dolor por tener una u otra nacionalidad.

Charles Darwin dijo que "a los animales a los que hemos hecho nuestros esclavos no nos gusta considerarlos nuestros iguales". Creo que deberíamos tener en cuenta esta realidad y comenzar a aceptar que los animales son nuestros iguales y a tratarlos como tales.

Gatitos persiguiendo perros

Nuestro Viaje al Centro del Universo continúa y quedan muchas cosas que aprender. Una de las lecciones más importantes que recibiré será la de comprender que la idea de que los animales son criaturas salvajes y sin alma es falsa.  

Nuestro amigo de Santa Elena, Yucatán, Pakal, a diferencia de otros lugares los perros de la zona maya están sueltos y son muy tranquilos. Al no estar amarrados apenas ladran y no son agresivos. Las zonas que aun no han recibido influencias de la cultura europea aun conservan un gran respeto por la naturaleza y los animales
Nuestro amigo de Santa Elena, Yucatán, Pakal,
a diferencia de otros lugares los perros de la
zona maya están sueltos y son muy tranquilos.
Al no estar amarrados apenas ladran y no son
agresivos. Las zonas que aun no han recibido
influencias de la cultura europea aun conservan
un gran respeto por la naturaleza y los animales
Hace poco más de una semana que salimos de Real de Catorce y un nuevo encuentro con el maravilloso mundo de los animales nos va a suceder.

Estamos en Yucatán conociendo el Cenote Palomitas, una formación natural de las más impresionantes que he visitado.

Nada más llegar al lugar, un pequeño gatito de unos meses se acerca ronroneando y se tira de espaldas en la hierba. Aunque no sabe hablar no hace falta que lo haga, ambos sabemos lo que quiere: quiere un masaje en la barriga.

Después de un largo masaje el gatito se ha venido caminando detrás de nosotros. Por el carril a lo lejos un hombre se acerca montando una motocicleta y tras él vienen dos perros grandes corriendo.

Intento agarrar al gatito pero cuando miro hacia atrás veo cómo los dos perros están persiguiéndolo y a punto de atraparlo.

Cuando parece que los perros van a alcanzar al gatito todos se pierden de mi vista.  Me siento bastante preocupado y regreso rápidamente a ver sucedió. ¿Estará bien el pobre gatito?¿Lo habrán atrapado los perros? Siento mucha incertidumbre.

Desde niño siempre fui educado, como europeo, a observar la cara violenta de los animales. Ya fuera en las películas o en los dibujos animados el perro siempre perseguía al gato, el gato al ratón, etc Y por eso mi mente no puede imaginar lo que encontraré en unos minutos.

Un alux, un duende maya, en Calakmul, Yucatán.
Para los mayas los aluxes son los protectores
de la naturaleza. Junto con los animales que
son también sagrados estos duendes cuidan
de los bosques, las cuevas y las aguadas.
Los mayas veneran al dios de la lluvia Chaac
a quién hacen sus ofrendas para el campo.
Al volverlos a tener a la vista observo que el gatito está bien y ¡que los tres animales están jugando juntos!. Su dueño nos cuenta que los perros son buenos amigos del joven gatito y sólo lo correteaban jugando. Mi hermano pone al gatito en sus piernas y comienza a acariciar a uno de los perros. Otro momento muy mágico.

Durante mi primera visita a Yucatán quedé fascinado del respeto que tienen los mayas a la naturaleza y los animales. Los indígenas que no han sido aun influenciados por la cultura europea muestran un respeto por la naturaleza y por los animales conmovedor.

En los pueblos los perros no están amarrados y son muy tranquilos, y aunque hay mucho casi no ladran. Se los ve caminando tranquilamente por los pueblos como uno más de la comunidad. Para la cultura maya la naturaleza, sus animales y sus bosques son sagrados.

Yo viví mi infancia en España, en un lugar donde la fiesta nacional consiste en torturar en público a un animal vivo hasta la muerte. Cuando era un niño recuerdo que estaba de moda enjaular a las aves libres. En la escuela, en lugar de llevarnos al parque natural donde vivíamos nos llevaban al zoológico, un lugar que me pareció muy desagradable aun siendo tan niño.

A diferencia de los mayas que andan sueltos, nuestros perros estaban amarrados con cadenas y ahí pasaban toda su vida. De estar amarrados tan cruelmente, sin recibir nunca cariño, ladraban con mucha violencia. Esta cultura europea, la que conocí de niño, era cultura de explotación de la naturaleza, de extinción de las especies, de jaulas para los pájaros y de zoológicos deprimentes.
 
El Cenote Palomitas, cercano a Ek Balam, al norte de Valladolid, Yucatán. En este lugar nos encontramos con el gato y los dos perros que son amigos. Los cenotes son para los mayas lugares sagrados por los que muestran un gran gran respeto
El Cenote Palomitas, cercano a Ek Balam, al
norte de Valladolid, Yucatán. En este lugar
nos encontramos con el gato y los dos perros
que son amigos. Los cenotes son para los
mayas lugares sagrados por los que
muestran un gran gran respeto
Observando a los animales viviendo libres junto a los pueblos y en las selvas mayas vienen a mi mente los perros y gatos salvajes que hay hoy en mi pueblo. A estos pobres animales si la perrera no los atrapa para matarlos los activistas los agarran para castrarlos.

Y su única opción para permanecer libres que era huir a los bosques se ha terminado ya que el gobierno español acaba de pasar una ley que permite a los cazadores matar incluso a los perros y gatos salvajes.

Una risas me sacan de mis recuerdos para observar que los animales han comenzado a jugar de nuevo, pero al revés que en las películas, el gatito juega a corretear a los dos perros.

En medio de la selva llena de plantas, de árboles, de insectos, de animales y de aves agradezco a los mayas por enseñarme que se puede vivir en armonía con la naturaleza. También doy gracias por conocer una cultura como la maya que no se autodestruye ni arrasa con su medio ambiente como la europea. Por conocer una cultura indígena donde los animales pueden seguir viviendo libres en los bosques y no están encerrados en zoológicos. Doy gracias también por haber conocido una cultura donde la vida es más importante que la muerte y la libertad es más importante que la esclavitud. Doy gracias por saber que existe un lugar diferente, un lugar donde los gatitos juegan a perseguir a los perros.

Mi hermano acaricia al perro y al gatito que son amigos en el Cenote Palomitas.
En las zonas mayas donde aun no se ha impuesto la cultura europea occidental hay un gran respeto por la naturaleza y los animales. Si vas a Yucatán comprobarás que la mayoría de los perros están sueltos y apenas ladran. Los animales, además, están aun en los árboles y no en zoológicos y jaulas.

Capítulo siguiente: Viaje al Centro del Universo. Parte 7: Un encuentro con la muerte

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Lugares recomendados
Real de Catorce
Mesón de la Abundancia (Real de Catorce)
Cenote Palomitas

Fuentes consultadas y adicionales
Descartes. El Discurso del Método
Descartes' machines
El espejismo de la ciencia
San Francisco y el lobo 
Frases de San Francisco 
Animales en laboratorios 
Naturaleza encadenada
Sonidos de cabras llorando (www.freesound.org)
Gatos. Los guardianes del conocimiento
Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.